CIUDAD OBREGÓN.- El Voluntariado del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) comenzó a elaborar prótesis mamarias artesanales en Ciudad Obregón para apoyar a mujeres que han pasado por una mastectomía y contribuir a su bienestar físico y emocional.
Leonor Frías Armenta, coordinadora del Voluntariado en la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE), explicó que anteriormente las prótesis llegaban elaboradas desde la Ciudad de México, pero ahora son confeccionadas por las voluntarias de la localidad.
“Anteriormente nos llegaban ya elaboradas de México, ahora el Grupo Ilusión dona los forros y nos los hace llegar y todas las voluntarias aquí presentes nos apoyan en la elaboración”, explicó.
Las piezas se rellenan con linaza y buscan ofrecer una alternativa a las mujeres que han perdido uno o ambos senos, con el propósito de favorecer su comodidad, confianza y seguridad durante el proceso posterior al tratamiento contra el cáncer de mama.
“Queremos que cada mujer que recibe la prótesis sepa que no está sola, que su lucha tiene valor y que su bienestar y su dignidad son importantes para nosotros”, expresó la coordinadora.
En junio pasado, se organizó un taller, en el que cada paciente que había pasado por una mastectomía elaboró su propia prótesis y se la llevó a casa; la intención es continuar con estas actividades en colaboración con otras organizaciones.
Durante el encuentro también participó Adriana Vega Machado, sobreviviente de cáncer de mama, quien compartió que al principio se resistía a utilizar las prótesis porque le resultaban incómodas, pero cambió de opinión después de probárselas frente al espejo y sentirse a gusto con su apariencia.
Su testimonio destacó la importancia de recuperar la confianza personal y contar con redes de apoyo durante la enfermedad, tanto de familiares como de otras mujeres que atraviesan experiencias similares, además de mantener la atención médica y la detección oportuna.
“Yo no las quería en un principio. Me las puse y me cansaba, me abría la espalda y me daba vergüenza, porque no eran mías. Hasta que me las puse frente al espejo, me gustó mucho cómo se me miraba; entonces las empecé a usar”, compartió.