CIUDAD OBREGÓN.- La Iglesia no puede permanecer indiferente ante las familias que buscan a sus seres queridos desaparecidos, afirmó el obispo de la Diócesis de Ciudad Obregón, Rutilo Felipe Pozos Lorenzini.
En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, conmemorado el pasado 30 de agosto, el prelado señaló que la búsqueda representa una decisión valiente de familias que se niegan a dar por perdido a quien les fue arrebatado.
“México no podrá construir la paz mientras miles de familias estén buscando a sus seres queridos”, expresó durante su mensaje ante la comunidad católica.
Pozos Lorenzini sostuvo que la situación de las personas desaparecidas constituye una de las expresiones más dolorosas de la crisis que enfrenta el país, por lo que llamó a la sociedad y a la Iglesia a acompañar a quienes continúan con la búsqueda.
“Detrás de cada número hay un nombre, detrás de cada nombre hay una historia, y detrás de cada historia hay una familia que espera”, manifestó.
El obispo también hizo referencia particularmente a las madres buscadoras, al señalar que su perseverancia surge del vínculo con sus hijos y de la negativa a resignarse ante su ausencia.
“No podemos cerrar los ojos, hermanos, ante tanto dolor. No podemos cerrar los ojos ante tanta indiferencia”, expresó.
El sufrimiento de las familias debe interpelar a toda la comunidad católica, consideró, por lo que llamó a acercarse a quienes atraviesan la desaparición de un ser querido y acompañarlos en su proceso de búsqueda.
“Tenemos que acercarnos a estos hermanos nuestros. Si Dios sufre, Jesús sufre, la Virgen sufre, nosotros, como Iglesia, no podemos permanecer indiferentes”, afirmó.
Pozos Lorenzini sostuvo que la desaparición de una persona no puede reducirse a una cifra, pues detrás de cada caso existe una historia familiar marcada por la incertidumbre y la espera.