CIUDAD OBREGÓN.- La actividad sísmica registrada en Sonora durante el primer semestre de 2026 se mantiene dentro de los niveles normales e incluso por debajo de la observada en otros años, aseguró Dagoberto López López, profesor-investigador del Departamento de Ingeniería Civil del Instituto Tecnológico de Sonora (Itson).
El especialista explicó que, de acuerdo con registros del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), durante el presente año se han contabilizado alrededor de 40 sismos en la región del Golfo de California, cifra considerablemente menor a la registrada en 2010, cuando ocurrieron cerca de 4 mil movimientos telúricos, incluido uno de magnitud 7.2.
"Es la actividad normal que existe en el Golfo de California debido a la falla de San Andrés. Este año tenemos alrededor de 40 sismos registrados y es una cifra baja en comparación con años anteriores", indicó.
Los movimientos registrados recientemente frente a Guaymas forman parte del comportamiento habitual de la región y, por su ubicación, generalmente no son perceptibles en Ciudad Obregón. En cambio, señaló que los sismos que con mayor frecuencia llegan a sentirse en el sur de Sonora son los que se originan frente a las costas de Huatabampo.
El investigador detalló que la intensidad con la que un sismo puede percibirse depende también del tipo de suelo. Mientras los terrenos rocosos transmiten las ondas sísmicas con menor amplificación, los suelos blandos o intermedios, como los que predominan en el Valle del Yaqui, pueden incrementar el movimiento y, con ello, el riesgo de afectaciones en las construcciones.
López López añadió que el sur de Sonora se considera una zona de riesgo sísmico medio a alto debido a sus características geológicas y a la cercanía con las fallas del Golfo de California, aunque aclaró que la actividad observada este año no representa un comportamiento fuera de lo esperado.
Respecto a la posibilidad de un sismo de gran magnitud, el especialista explicó que, estadísticamente, eventos superiores a los siete grados suelen presentarse en promedio cada 15 años en la región.
Sin embargo, subrayó que no es posible predecir cuándo o dónde ocurrirá un movimiento de esa intensidad, por lo que recomendó mantener medidas permanentes de prevención y preparación ante cualquier eventualidad.