CD. OBREGÓN, SONORA MARTES 13 DE ABRIL DE 2021
Descuido animal
5 de Enero de 2021

Lo bonito de ir a caminar o correr por los andadores de la Laguna del Nainari, termina cuando te topas con el excremento de perros a cuyos dueños no les da la gana levantar o cuando de plano, terminas pisando una.

Cuando voy y aún hay luz, me he propuesto contarlas, pero algo me termina distrayendo y pierdo la cuenta; pero si mal no recuerdo, he sumado hasta 22, de variados colores y texturas, frescas y secas, desde las pequeñas de un Chihuahua, hasta tremendo bulto de un labrador.

Y al excremento de perro, se le suman los desechos de la gente que consume en el lugar y le cuesta trabajo caminar unos pasos al contenedor de basura más cercano, porque vaya que hay y bastantes.

Y entre esos desechos, ahora están los cubre bocas, la nueva basura que uno se suele encontrar no solo en la laguna, sino ahora en cualquier parte de la ciudad.

Si la vemos limpia, no es porque hoy la ensuciemos menos, sino porque la limpian más, y eso es lamentable, porque pasan y pasan las generaciones, y no vemos que avance nuestra cultura del cuidado de los espacios públicos que son de todos, como la laguna.

Siete cuadrillas son las encargadas de barrer, sopletear y recoger la hojarasca de lunes a sábado; tres días a la semana, una camioneta recorre los andadores para llevarse la basura de los contenedores y poner bolsas nuevas en ellos y esas mismas cuadrillas, se encargan de la reforestación, pintura y todo lo demás que conlleva mantener en las mejores condiciones posibles el lugar.

Es difícil que cambien las actuales generaciones de jóvenes y adultos que no tienen empatía en el cuidado de espacios públicos, a menos que prohíban llevar mascotas al lugar o multen a los que no levanten el excremento de su perro, pero esto no debería tratarse de prohibiciones.

Apostémosle a los niños, quizá tengamos que seguirnos topando con excremento por un tiempo más, pero valdrá la pena, prediquemos con el ejemplo, y si nos atrevemos, de manera respetuosa, pedirle al dueño o dueña de una mascota que recoja los desechos de su perro.