CD. OBREGÓN, SONORA MARTES 13 DE ABRIL DE 2021
Un plantón exprés para tantear al Tribunal Electoral
Redacción
7 de Abril de 2021

CIUDAD DE MÉXICO.- "¿Ya está amarrado el acuerdo con los Magistrados, Mario?", le preguntaban afuera del Tribunal Electoral, y Mario Delgado, presidente de Morena, fruncía el ceño, miraba para otra parte, se molestaba. Hacía un gesto como si dijera: "No somos iguales", esa excusa que está de moda ahora. Pero se quedaba callado.

Félix Salgado Macedonio, el candidato de Morena en Guerrero acusado de violación, a su lado, levantaba su sombrero calentano, se limpiaba el sudor de la frente. Arengaba a medio millar de sus seguidores apretujados, con cubrebocas en el cuello, pero como si no los trajeran: "¡Hay toro, hay toro, hay toro!". Sin embargo, el mitin en defensa de la candidatura de Salgado pareció muy priista con sus gritos de ¡unidad! ¡unidad! y sus acarreados, y muy perredista porque casi acaba en zafarrancho por las divisiones internas de Morena.

Casi al final llegaron 80 personas que mandó el Alcalde de Tlalnepantla, Raciel Pérez Cruz. El aspirante en Atizapán Diego Cruz Domínguez llegó también con su gente y su molestia por la reelección de la actual Alcaldesa Ruth Olvera. De Chalco, de Neza, de Naucalpan, arribaron más contingentes y armaron una guerra de porras que de vez en vez coincidía en el lugar común: "¡Félix, amigo, Atizapán está contigo", "¡Hay toro! ¡Hay toro!". O en el cinismo: "Félix, amigo, las mujeres están contigo".

El mayor contingente era de Guerrero, que desde 1992 quiere gobernar el autodenominado "Toro sin cerca". Este año cuando iba hacía el puesto, tras una carrera escandalosa, fue acusado de violación de tres mujeres. En el clímax del carnaval de este miércoles, sus seguidoras le gritaban: "Félix, papucho, Guerrero te quiere mucho", y el aludido, antiguo bufón de la política, hoy creyente de la ley del Tribunal, sonreía.

Habían dormido afuera del INE, en el campamento en la banqueta que armaron para amedrentar a la autoridad electoral que le retiró la candidatura por no reportar unos gastos de precampaña, casi una nimiedad frente a las violaciones. "En Iguala vamos con el Toro", "La voz del pueblo manda", "Autodefensas de México presentes", decían los cartelones.

A las siete y media de la mañana, apenas apareció Delgado poniéndose el cinturón, los morenistas le llevaron un atole y un pan. "Levántate, torito", llamaba al de la casa de junto. "Me estoy bañando", bromeaba el Toro: "¿Se ve, se ve?". Salió con el pelo mojado y seguido por su esposa, María de Jesús Pineda. "¿Soñaste algo?", le preguntó alguien. "No, la tenía a un lado", dijo y la señaló a ella, decepcionado.

Salgado comenzó el día amenazando que Morena va a desaparecer al INE desde el Congreso: "Ya cumplió con su obra, ahorita ya no es árbitro, ya está colocado de lado de la reacción", acusó antes de irse en cinco autobuses hacia el Tribuna Electoral, donde presentaron la impugnación contra la decisión del INE.

"Lorenzo está bien lorenzo, no carbura", decía Salgado, sentado con su esposa, con una cachucha, silenciosa todo el tiempo. En tanto, Delgado habló por teléfono con Raúl Morón, el candidato en Michoacán a quien también el INE le quitó el registro. "¿Cuántos te puedes traer?", le preguntó, como para reforzar la protesta.

En otro tiempo, se hubieran ido caminando. En 1993, a sus 36 años, Salgado llegó a pie a la CDMX desde Chilpancingo para protestar por el supuesto fraude en la elección a Gobernador, por esos días en que López Obrador lo nombró "Gobernador moral". En 1988 entró a la Cámara de Diputados con dos costales de votos quemados y los tiró en la tribuna para demostrar el fraude contra Cuauhtémoc Cárdenas, cometido por Manuel Bartlett.

"Ahora soy más mesurado, más tranquilo", justificaba ya en la rampa de acceso al Tribunal, en su nueva faceta donde tiene el apoyo del Presidente. Una ironía es que ahora Bartlett está de su lado, se le comentaba, y él disimuló: "Yo llegué con dos costales y boletas quemadas para denunciar el fraude, es lo que te puedo decir".

"¡Va a caer, va a caer, el INE va a caer!", "¡Ea, ea, ea, el INE se tambalea!", amenazaban sus seguidores en el fragor de la gritería, las matracas y los altavoces.

Pasaba el mediodía cuando llegó el michoacano Morón y se armó el trío. Apareció una botarga de un toro café, cartulinas muy iguales, gorras verdes, chalecos de Morena. "Aquí está tu gente, Félix", decía la turba, amenazante. "Andrés Manuel López Obrador nos enseñó a luchar", exclamó Delgado y prometió que Morena financiará la protesta.

"A Félix siempre le han levantado falsos, como que le gustaban las motos con cuernos y era borracho. Él estaba tomado y se quitaba la camisa, pero eso no tiene nada que ver, es un borracho como cualquiera, ¿quién no toma ahorita?", dijo la señora Rosy Morales, de Taxco, pants negro, chaleco guinda, una gorra con un toro. "Eso de violador fue sembrada apenas porque todos fuimos jóvenes, ¿qué, un joven no tiene derecho a divertirse?".

Delgado informó que el Tribunal discutirá la impugnación el viernes. "Nos vamos a ir para que no se preste a una mala interpretación, de que si llegaran a resolver a favor nuestra, que no se diga que porque venimos a presionar", dijo Salgado. Pero de nuevo la amenaza de regresar el viernes: "Más les vale..."

Avanzaban hacia una camioneta, Delgado y Salgado sonrientes, los dos tan confiados, cuando llegó un pequeño contingente de morenistas de Chalco a protestar por el reparto de las candidaturas. "Mario, traidor y rata", gritaron los que bloquearon. "¡Unidad! ¡Unidad!", respondieron los que ya se iban. Hubo empujones, casi un zafarrancho, la promesa de negociar luego, hasta que alcanzaron una camioneta blanca. "Mario, no te hagas buey", le gritaron.