CIUDAD OBREGÓN.- El perdón permite liberarse del rencor, el odio y el resentimiento que pueden convertirse en una carga emocional, planteó el obispo de la Diócesis de Ciudad Obregón, Rutilo Felipe Pozos Lorenzini, durante su homilía de este domingo.
Perdonar no significa desconocer el daño recibido, dijo, sino reconocer su gravedad y aun así decidir dejar atrás el resentimiento, siguiendo el ejemplo de Dios, quien perdona totalmente.
“Me hiciste un daño, me lastimaste, pero te perdono. Dios perdona totalmente. Él rescata mi vida del sepulcro, me llena de amor y de ternura. El Señor no nos condena para siempre, no guarda rencor perpetuo, no nos trata como merecen nuestras culpas ni nos paga según nuestros pecados”, expresó.
Pozos Lorenzini expuso que conservar el resentimiento puede terminar afectando a la propia persona y relató ejemplos para ilustrar cómo experiencias dolorosas pueden permanecer durante años hasta convertirse en cargas que afectan la vida cotidiana.
“Así también es el odio, el rencor, el resentimiento. Por eso es muy difícil perdonar. Cuando Juan Pablo II fue a ver a aquel hombre que había querido matar, y el Papa después dijo: si lo pude perdonar, no fue por mis fuerzas, fue por la fuerza de Dios. Entonces, eso les invito: cada vez que sientan ese resentimiento, ese rencor, ese odio, no tengamos miedo, hay que entregárselo al Señor”, destacó.
El obispo relacionó el resentimiento con sentimientos como la tristeza, la angustia y el desánimo, y pidió a los fieles poner en manos de Dios aquello que todavía les provoque coraje, enojo o amargura.
También sostuvo que el aprendizaje del perdón comienza en la familia, mediante el ejemplo de padres e hijos, y llamó a no dejar pasar los conflictos sin resolver, particularmente dentro del matrimonio y entre familiares.
“Todos necesitamos perdonar para ser felices. Permítanme sugerirles algo, esto es como el fútbol americano: cuando llegue el balón y yo lo tengo en las manos, ¿qué tengo que hacer? O correr o aventárselo al otro del mismo equipo. Pero si yo me quedo con el balón, vienen otros jugadores y me aplastan. Así también es el odio, el rencor, el resentimiento”, concluyó.