CIUDAD OBREGÓN.- Aunque suele asociarse con la capirotada, los fariseos y diversas expresiones culturales, la Cuaresma es, ante todo, un tiempo de reflexión, conversión y encuentro con Dios, señaló el presbítero José Juan Solorzano Medina, de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, al invitar a la comunidad a vivir con mayor profundidad este periodo litúrgico.
El sacerdote recordó que este tiempo inició el pasado miércoles 18 de febrero con la imposición de la ceniza, signo que representa la fragilidad humana y el llamado a la conversión. Explicó que durante 40 días los fieles están invitados a fortalecer su vida espiritual mediante el ayuno, la oración y las obras de caridad.
“Bendito sea Dios, queridos hermanos, que iniciamos este tiempo de esperanza, tiempo de reflexión, de interiorizar, para encontrarnos con Dios y descubrir también el camino espiritual. A través de la oración, el ayuno y las obras de caridad, Dios nos invita a la conversión del corazón”, expresó.
Subrayó que la frase “polvo somos y al polvo hemos de volver” recuerda que la vida es un peregrinar cuyo destino final es la vida eterna, por lo que la Cuaresma representa una oportunidad para preparar el corazón rumbo a la celebración de la Pascua.
Indicó que este periodo culmina con la Semana Santa, cuando se conmemora el Triduo Pascual: la Última Cena el Jueves Santo, la pasión y muerte de Jesucristo el Viernes Santo y su resurrección al tercer día, fundamento central de la fe cristiana.
Finalmente, hizo un llamado a no perder el sentido profundo de estos días y a no reducir la Cuaresma a tradiciones externas, sino a asumirla como un proceso personal de renovación espiritual y compromiso cristiano en la vida cotidiana.