CIUDAD OBREGÓN.- Más de la mitad de las 300 mil hectáreas agrícolas de los valles del Yaqui y Mayo podrían quedar sin sembrarse en el próximo ciclo, no por falta de agua, sino por falta de rentabilidad, advirtió Luis Cruz Carrillo, presidente de la Aoass.
Pese a que está por comenzar un nuevo ciclo, señaló el dirigente de la Asociación de Organismos de Agricultores del Sur de Sonora (Aoass), todavía existen apoyos pendientes para los productores, por lo que pidió a legisladores y autoridades federales acelerar la apertura de ventanillas y la entrega de recursos.
“Ahorita no es un problema de agua, es un problema de rentabilidad. Y bien nos caería un aliciente que le diera celeridad a los apoyos. Necesitamos que nos abran las ventanillas de los 25 dólares del trigo cristalino federal, que hasta la fecha no se ha abierto”, expresó.
Entre los apoyos pendientes mencionó los 25 dólares por tonelada para el trigo cristalino, mil 700 pesos por tonelada para el maíz sonorense, dos mil 500 pesos por hectárea para productores de trigo afectados por desastres naturales y la incorporación del trigo cristalino al esquema de precios de garantía.
Cruz Carrillo indicó que el apoyo de dos mil 500 pesos por hectárea estaría dirigido a alrededor de 150 mil hectáreas de trigo cristalino y panificable, mientras que también permanece pendiente el pago de cinco mil pesos por hectárea para productores de cártamo.
“La primera vez en la historia en los valles del Yaqui y del Mayo que se va a dejar tierra sin sembrar aunque tenga agua, va a ser por falta de rentabilidad, por falta de políticas”, sostuvo.
Entre los organismos afiliados a la Aoass no se están registrando solicitudes de créditos ni pedidos de fertilizante, agregó, mientras algunos productores enfrentan dificultades para colocar sus tierras en renta, ya que terrenos que anteriormente se rentaban en 10 mil pesos ahora se ofrecen en seis mil.
Ante este escenario, Cruz Carrillo pidió a los legisladores impulsar un exhorto a la Federación para que se abran las ventanillas y comiencen a fluir los recursos pendientes, al considerar que estos apoyos podrían convertirse en un aliciente para que los productores decidan sembrar el próximo ciclo.